Hablar de liderazgo es hablar de un tema sumamente extenso y diverso. Para ser breve, me enfocaré en esta ocasión en la premisa que expone Tony Robbins: “Los líderes efectivos tienen la habilidad de moverse constantemente a sí mismos y a otros a la acción, porque entienden las fuerzas invisibles que como seres humanos nos dan forma”.

Para lograr la consecuencia de moverse a sí mismo antes de pensar mover a otros, creo firmemente que la persona debe realizar un intenso y continuo trabajo interno que le permita:

1.- Ser independiente y autónomo

2.- Contar con un propósito firme

3.- Contar un alto grado de maestría

 

    1.- Ser independiente y autónomo

    Las personas que muestran independencia, cuentan con bases sólidas de autoconocimiento: han hecho un trabajo de introspección para conocerse sin engaños; tienen claro que, como cualquier ser humano, lo más probable es que no sea líder en todo, para todos, ni en todo momento; que tienen fortalezas pero saben reconocer sus debilidades; y han descubierto sus miedos y limitaciones, pero saben aceptarlos y buscan continuamente la forma de superarlos.

    Quiero que vayamos un poco más allá de las recomendaciones o recetas que dan en algunos libros sobre liderazgo en las que pareciera que se olvidan de aspectos básicos, como el que los líderes son seres humanos. Recordemos que es humano vivir emociones, pero pareciera que por modelo de líder tenemos seres sin temores o sin limitaciones, pensamos en que no tienen permitido dudar, llorar, sufrir o cansarse… ¿en qué momentos un líder se da el tiempo de vivir eso? Generalmente se da en esos momentos íntimos que viven tras “bambalinas”, momentos que utilizan para poner en orden pensamientos y valorar la forma adecuada de reponerse y seguir adelante.

    Pero hablar de independencia es también hablar de firmeza, convicción en primera persona y hacer caso omiso de todos los obstáculos o distracciones que pueden alejar el objetivo. Representa romper las ataduras de los temores que limitan, olvidarme de lo que puedo perder y tener enfoque en lo que puedo ganar.

    Quien desee incursionar en el rol que conocemos de líder, notará que éste ha alcanzado grados avanzados de autonomía, que respetuosamente escucha opiniones de personas que lo rodean, que toma los comentarios que le son útiles y que tiene la convicción de seguir firmemente sus ideales (a pesar de que otros piensen que están a un grado de la locura). Los líderes reflexionan sobre lo peor que puede suceder; están conscientes que si las cosas no salen como las tenían planeadas, adquieren experiencia y una nueva oportunidad para retarse, reinventarse y subir otro peldaño más en el camino de su autorrealización.

    2.- Contar con un propósito firme

    Dicho propósito debe estar basado en disfrutar no sólo el logro, sino en una gran pasión y convicción por disfrutar cada paso del camino. El líder debe estar consciente que esta firmeza se traducirá fácilmente en altos niveles de confianza en sus seguidores y en una fuente inagotable de motivación, la cual le será útil al contestar las preguntas que en muchas ocasiones se le presentan y que pueden hacerle perder el objetivo o incluso querer abandonarlo: ¿Por qué tengo que hacerlo?, ¿para qué hacerlo?; así como pensamientos que debilitan el propósito, como aquel “mejor hagámoslo como siempre se ha hecho” o “es inútil, no se logrará”, por poner algunos ejemplos.

    Recordemos que cuando no cuentas con un propósito firme puedes claudicar fácilmente y no inspirar a nadie; y un líder sin seguidores, tan sólo es líder en su pensamiento.

    3.- Alto grado de maestría

    En este rubro por supuesto que no hago referencia a un grado académico. En cambio, me refiero a que el líder debe ser maestro en dos áreas principalmente:

    -Maestro en conocer el comportamiento humano. Ya que de la misma forma en la que hacemos énfasis en el lado humano del líder, éste debe tener presente que está tratando con seres humanos, con historias contexto y realidades tan diversas que debe valorar a fin de aprovechar lo mejor de cada uno de ellos para hacer realidad objetivos comunes.

    -Maestro en trazar un camino para alcanzar propósitos sin obviar detalles. Aprovechando todos sus recursos, usando a favor las oportunidades y estando preparado para enfrentar las amenazas y usarlas a su favor; el arte de la comunicación efectiva, útil para compartir la visión y la estrategia e inspirar a su equipo para hacer visible lo invisible.

Cuando estos tres componentes principales del trabajo del líder se han desarrollado profundamente y logran la inspiración personal, entonces y sólo entonces podemos pensar en sumar a otros a nuestros propósitos, pero sobretodo, moverlos a la acción de hacer cosas que antes ni siquiera se podían imaginar que eran posibles. Lo dijo Joel Arthur Becker: “Una visión sin acción es sólo un sueño, una acción sin visión carece de sentido, pero una visión en acción, puede cambiar el mundo”.