Al escuchar el término estrategia parecería que nos referimos a un concepto algo aburrido, que es aplicable sólo para algunas personas dentro de las organizaciones o incluso que es algo complejo que está fuera del alcance de la mayoría de las personas; sin embargo todos ya sea siguiendo una metodología o incluso de forma intuitiva hacemos estrategias, el presente artículo tiene como propósito destacar algunos puntos que considero necesarios para el trabajo de realizar una estrategia, tomo como referencia conceptos contenidos en uno de mis libros preferidos, El arte de la Guerra, escrito hace más de dos mil años atribuido a Sun Tzu, es un libro que contiene enseñanzas de Estrategia Militar y que actualmente es una referencia obligada para ejecutivos por su aplicación en las estrategias organizacionales.

¿Qué es estrategia? por su definición, entendemos que estrategia deriva del latín stratos (ejército) y agein (conductor o guía). Por lo tanto, el significado primario es el arte de dirigir las operaciones militares. A continuación ideas fundamentales del arte de la guerra:


1. Sun Tzu dice: “si quieres ganar 100 batallas de 100, conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo”.

En mi experiencia como consultor y coach, encuentro una destacada recurrencia hacia la falta de conocimiento de las fuerzas externas que pueden afectar el rumbo de nuestros planes, incluso la falta de autoconocimiento o falta de planeación en donde el entusiasmo, el optimismo o una racha afortunada, parecen ser la base para que las personas en lo individual o a nivel organizacional se olviden de planear. Siempre es bueno recordarnos algunas preguntas altamente útiles para revisar reforzar nuestra planeación:

    ¿Qué quiero?

 

    Es descubrir el o los objetivos de cada persona o de cada organización. La razón fundamental que da sentido a su existencia. Revisar continuamente la validez de este planteamiento es fundamental para tomar decisiones y descubrir en una comparativa de frente a lo que estoy haciendo para lograrlo y así poder discernir si estamos en el camino correcto.

 

    ¿Tengo el suficiente conocimiento de mis fortalezas y debilidades, así como de las oportunidades y amenazas a las que me puedo enfrentar?

 

    Lo más recomendable es hacer un detallado análisis FODA o DAFO para tener un panorama integral nuestra realidad y la del entorno, y así realizar una planeación que verdaderamente nos acerque al logro de nuestros objetivos. El observar aisladamente sólo las fortalezas, ya sea en lo individual o a nivel organizacional, nos dará sólo una visión parcial, que pudiera convertirse en un planteamiento de acciones optimista que no considera riesgos, el llegar a este punto, en algún momento nos enfrentará a situaciones que no hemos previsto y, en el momento en el que deseamos resolverlas, será a través de un gran costo financiero y desgaste emocional. El darle un mayor peso a las debilidades analizadas, genera una perspectiva pesimista y en muchas personas genera una idea primaria de abandonar los planes, mi recomendación en lo general es observar a estas debilidades como una oportunidad de mejorar en los aspectos que han detectado en esta categoría y por supuesto hacerlo priorizando a través de los criterios de impacto y tiempo.

La práctica de revisar detallada y objetivamente las amenazas y oportunidades a las cuales nos podemos enfrentar es vital en un mundo de constantes cambios, los cuales nos exigen resiliencia y un alto grado de adaptabilidad al cambio. El no hacerlo por falta de tiempo, considerar que no es importante o pensar que es una pérdida de tiempo, son elementos que pueden generar contratiempos, la causa de cierre de una organización o el abandono de un objetivo.


2. Sun Tzu dice: “evita lo que es fuerte, ataca lo que es débil”.

Si te has dado la oportunidad de hacer un exhaustivo análisis de tus oportunidades y amenazas, te felicito. El enfoque correcto nos lo da Sun Tzu; evita desgastarte inútilmente.

En una ocasión platicando con una persona, me decía muy entusiasmada que quería establecer como empresa una tienda de conveniencia. Por supuesto que lo felicité, y en automático le pregunté por el lugar en el que estaría su empresa. Dándome referencia una zona donde existen al menos 3 negocios similares por manzana, continué con la plática. ¿Has pensado en cuantas empresas similares a la tuya existen en la zona que elegiste?, ¿qué puede motivar en una persona tomar la decisión de elegir entre tu negocio y los que están a tu alrededor?, pregunté. Sin él saberlo, le estaba preguntando por la idea general de establecer la ventaja competitiva que su negocio tendría y de qué forma agregaría valor y daría satisfacción a las necesidades de sus posibles clientes.

Lo que se presentó como una charla informal, lo he encontrado en repetidas ocasiones, tanto a nivel organizacional, como a nivel individual. El que consideremos que somos buenos para algo o que tengas mucha experiencia, no necesariamente nos acerca al éxito; el que tengas un producto o servicio extraordinario tampoco garantizan el éxito. Lo que nos acerca al éxito es una mezcla de factores dentro de los cuales debes considerar ¿qué te está haciendo único? Por supuesto que es válido ofrecer productos o servicios similares a otras opciones, pero lo que va a generar más oportunidad es satisfaciendo en tus clientes algo que nadie más está haciendo.

¿Cuáles son las debilidades de tu competencia? En el ejemplo que cito, Juan me refería que el trabajo arduo sería la diferencia. Por supuesto que para conseguir logros significativos se requiere de trabajo y esfuerzo, pero acompañado de una estrategia adecuada, de una visión bien definida y de objetivos establecidos y alcanzables que sustenten tu estrategia.

Por el momento no quiero profundizar más sobre el tema, ya que en las próximas entradas conoceremos las tres ideas restantes fundamentales en este libro.